PROYECTO DE PROGRAMA POLÍTICO DE LA ROSA BLANCA

Introducción

         Un Programa político es siempre la expresión de una comprensión del hombre y de la sociedad, de un hombre y de una sociedad determinados en un momento de la historia. Es una comprensión ideológica plasmada en una voluntad política de realización de ciertos principios.

         Necesariamente ha de ser el planteo general de lo que se aspira a hacer para el avance ulterior de la sociedad, teniendo en cuenta el punto de partida de lo que esa sociedad es y lo que imprescindiblemente ha de hacerse para que progrese. En sociedades que han alcanzado estabilidad, al trazado general estratégico se le añaden precisiones para lo más inmediato. En nuestro caso, muchas de esas precisiones deberán esperar por las clarificaciones que nos deparará el futuro.

         Un programa político no es, como pretenden los castristas y sus acólitos, una obra de ingeniería social voluntarista, sino las indicaciones básicas del camino que se ha de andar en la sociedad, con toda su complejidad y contradicciones, con sus variados y encontrados intereses y contando con los hombres tal y como son. Estos son los pillares preciosos de la concepción martiana "con todos y para el bien de todos", que asume "La Rosa Blanca" como suyos.

NUESTRAS IDEAS
UNA OBRA DE AMOR EN UN ESTADO DE DERECHO

         En las condiciones actuales de la sociedad cubana y presumiblemente en las que enfrentaremos en tiempos cercanos, en el inevitable minuto del cambio, de la transición del totalitarismo a la democracia, de la economía absolutamente estatizada y centralizada, a la economía de mercado, de la esclavitud castrista a la libertad y el Estado de Derecho, las tareas a emprender serán no solo formidables sino en extremo escabrosas. Ha sido muy grande la demolición castrista del país, de la sociedad, de la cultura y de la moral. Ha sido inmenso el daño económico, sociológico y espiritual. Es por ello que la paralela obra de reconstrucción y tránsito a una sociedad nueva ha de llevarse a cabo con tiento y sabiduría, y sobre todo con mucho amor a Cuba y a los cubanos. La reconstrucción de nuestra patria será una obra de amor, o no será, dentro del marco estricto de un Estado de Derecho, con el claro objetivo de erradicar definitivamente el odio entre cubanos. El punto de mira no puede ser otro que la felicidad de nuestro sufrido pueblo. Los puntos de apoyo: las reservas culturales y morales que no han sucumbido al desastre nacional. Y no podemos fracasar. Tenemos que movilizar esas reservas y conseguir que renazcan la fe y el optimismo en nuestra gente, tan lacerada y escéptica al día de hoy. Que el fraccionamiento y el odio inducidos vayan desapareciendo. Que podamos convivir como   miembros de una sola y vital nación, dentro de las normales y deseables diferencias de la pluralidad. El pueblo cubano todo, el que está arruinado y amargado dentro de la Isla -mayoritario-, y el que está en el exilio muchas veces exitoso, pero igualmente amargado. Un solo pueblo. Ni los de adentro deben ver a los de afuera como conquistadores, ni los de afuera deben ver a los de adentro como colaboracionistas. Todos hemos sido victimas y todos vamos a construir nuestro futuro. Es así como triunfaremos. Las excepciones, que confirman la regla, de aquellos notorios criminales, serán juzgadas por la historia y por la justicia siempre en el estricto Estado de Derecho ya mencionado.

         Este Programa político no pretende prever, lógicamente, los detalles todos del cambio. Es, además, eso, un programa para el cambio y tendrá que modificarse y enriquecerse en el camino, con la luz del ideal delante de los ojos y con los oídos de la sensibilidad política pegados a la realidad. Por otra parte, el cambio, la liberación, parece inminente, si miramos al subsuelo donde están las raíces de la nación. Por eso trabajamos por ella al igual que otros actores del mismo, dentro y fuera de Cuba, y aunque le avizoramos en el horizonte mismo de la realidad política cubana, aún no percibimos -no podemos- con total nitidez sus exactos contornos. Pero está cerca, pueden desencadenarse los acontecimientos abruptamente, y no debemos permitir   que nos sorprendan y nos desborden.

         Por otra parte, en todos estos años nos hemos ocupado de trabajar en favor de la libertad de la patria y de preparar un Programa de ideas y sugerencias para las nuevas generaciones de cubanos. La Segunda República deberá fundarse en las instituciones y no en las personas.

         Las tesis básicas de este Programa tienen como referente las ideas que La Rosa Blanca ha venido postulando a lo largo de los años desde el pensamiento de su presidente y fundador, el Dr. Rafael Diaz-Balart. De idéntica manera hemos considerado la experiencia de los países de la Europa del Este, con sus lados positivos y negativos. Y sobre todo, el ideario ético-político de José Martí, tan perversamente manipulado a lo largo de la historia Republicana, y de manera particularmente afrentosa a lo largo de la tiranía castrista. Consideramos que la universalidad y cubanía del pensamiento martiano constituyen el más preciado tesoro de nuestra nación. Con nuestro Apóstol pensamos que “el gobierno ha de nacer del país...el gobierno no es mas que el equilibrio de los elementos naturales del país”.

         Por último, queremos señalar que nunca hemos recibido a lo largo de nuestros más de cincuenta años de existencia ningún tipo de ayuda, ni de gobierno ni de agencia extranjera alguna -aunque al respecto no nos pronunciamos críticamente contra nadie -.Sí subrayamos que no tenemos absolutamente ningún compromiso con nadie y que nuestro compromiso es únicamente con el pueblo de Cuba.

NI PROTAGONISMO NI PROSELITISMO

         La Rosa Blanca no aspira a protagonismo alguno, ni hace proselitismo en el exilio, porque cree que en y con el exilio nuestras funciones primordiales deben ser el mantenimiento de la oposición a la tiranía, el fomento del debate de ideas, los estudios que nos permitan un mayor conocimiento sobre nuestra nación, para aprovechar lo positivo de nuestra historia pasada y evitar sus errores en la futura Segunda República.

BALANCE DE LA PRIMERA REPÚBLICA

         La Rosa Blanca reivindica el balance positivo de la Primera República cubana (1902-1958), a pesar de sus defectos y errores, y tiene la convicción de que después del tenebroso paréntesis anti-histórico de la
anti-Cuba de estas últimas más de cinco décadas, será posible la resurrección de la Patria y su reconstrucción, en la Segunda República, a la cual contribuiremos con ilusión y tenacidad.

         La falaz versión castrista de la Primera República cubana (1902-1958) -por desgracia aceptada y publicitada por muchos en Occidente, en muchos casos perversamente interesada- ha insistido machaconamente en la idea de que Cuba era un país en el que campeaban la miseria, el analfabetismo, la prostitución, la desigualdad social y el dominio imperialista de Estados Unidos sobre la economía y la política. Se trata de una colosal mentira que, repetida hasta el cansancio al puro estilo goebeliano, ha pasado como verdad en muchos círculos políticos e intelectuales. Pero la realidad de Cuba era bien distinta, aun cuando debemos aceptar sus manchas, sobre todo para no volver a repetirlas. Como nos enseñara nuestro Apóstol: “El sol con ser el sol tiene sus manchas, los agradecidos ven la luz, los desagradecidos solo las manchas”.

         En este sentido, el gran filósofo judío- español Rabí Moisés Ben Maimón, conocido como “Maimónides” ( 1135- 1204), inspirador de muchos de los estudios de Santo Tomas de Aquino y un hombre inserto en la tradición de la cultura judeo cristiana -que es la nuestra -, nos regala una sentencia que deberíamos no olvidar, cuando escribió:

         “No hay en el mundo hombres ni mujeres perfectos, todo ser humano tiene en su haber meritos y pecados. Tampoco puede haber estados a gobiernos perfectos e infalibles. La pauta para identificar la perversidad
Y la justicia es la misma en el individuo y en la comunidad. Se llama justo a quien posee más meritos que pecados, y en el perverso se invierten los términos. Lo mismo sucede en el estado y gobierno: si en la conducta de sus miembros los meritos superan a los pecados, se trata de un estado a gobierno donde impera la justicia, y si los pecados son más numerosos que los méritos, reina allí la corrupción”. (En su libro Mishne-Tora, Sección Contrición).

         Por este camino, y teniendo en cuenta el contexto histórico y la realidad del país, el análisis de lo conseguido por la nación cubana en tan solo 56 años de independencia antes de la llegada de Castro al poder, nos muestran una sociedad y una economía vibrantes y florecientes, muy por encima, incluso, de muchos países del mundo industrializado y, por supuesto, de América Latina, sobre todo si tenemos en cuenta las   circunstancias y características de nuestro punto de partida como nación independiente. Para comprobarlo sería suficiente contrastar los datos fidedignos de los Anuarios Estadísticos de la ONU y del Banco Mundial. ¿Por qué Castro y sus repetidores en el exterior se han esforzado tanto en demoler la verdad? Pues porque necesitaban denostar a la nación cubana, a la República, que todos la creyeran tan nefanda que merecía la pena destruirla, como efectivamente la han destruido.

         En primer lugar, el castrismo ha conculcado las libertades fundamentales y los derechos básicos de todos los cubanos, con el falso pretexto de reafirmar la soberanía de la nación, de alcanzar cotas superiores de desarrollo económico y de implantar el reino de la justicia social. Lo conseguido tras más de cincuenta años de castrismo es justamente todo lo contrario. Durante décadas la soberanía nacional estuvo empeñada como nunca antes, en este caso a la felizmente ya desaparecida Unión Soviética, no solo sirviendo de punta de lanza a la agresividad soviética, o haciendo el trabajo sucio en las guerras mercenarias en África o en las guerrillas que han enlutado los hogares cubanos y también a Latinoamérica, sino incluso a poner en peligro la propia existencia de la nación y de la humanidad cuando la Crisis de los Misiles, en octubre de 1962. En cuanto a la justicia social, la Constitución de 1940 constituía un modelo de equidad social y, aun cuando existían sectores desfavorecidos -sobre todo en las zonas rurales- florecían crecientes capas medias y los obreros contaban con potentes sindicatos y con una muy avanzada legislación laboral que los protegía. Esta clase media, que tanto ayudo a Castro a tomar el poder, fue literalmente barrida en los primeros años de la tiranía que se hizo llamar "la revolución", los años de la absoluta estatización de la economía; y otro tanto ocurriría con los sindicatos que, de defensores de los intereses de los obreros se convirtieron en meras "correas de transmisión" del Partido-Estado totalitario.

         En otro orden del desarrollo social, Castro se presenta como abanderado de supuestos “logros” en los campos de la educación y la salud publica. Pero una somera mirada comparativa de lo que era Cuba en aquellos años y lo que es hoy, pondrá en evidencia la mentira. Castro propagandiza que Cuba ocupa hoy el mejor lugar en Latinoamérica en cuanto al índice de mortalidad infantil, lo cual es cierto. Como también es cierto que el mismo lugar ocupaba en 1957, año en el que se situaba, además, en el decimotercer lugar en el mundo, por encima de Francia, Bélgica, Alemania Occidental, Israel, Japón, Italia, España y Portugal; hoy ocupa el lugar vigésimo cuarto. Y hay más. Si leemos correctamente las estadísticas, observaremos que hoy Cuba se halla en uno de los primeros lugares en el mundo en abortos, lo cual necesariamente incide en los datos de mortalidad infantil. En 1957, Cuba ocupaba el tercer lugar en América Latina en médicos y dentistas por habitantes (128/100,000), por encima de países como el Reino Unido y Finlandia.

         Antes de Castro Cuba ocupaba el cuarto lugar en alfabetizados en Latinoamérica (76%), mientras hoy se encuentra en el segundo lugar con 90%, al tiempo que otros siete países del área sobrepasan el 90%, sin el traumatismo social cubano, sin represión y con libertad, como sin duda hubiera Cuba logrado el mismo lugar en democracia.

         Con relación a otros indicadores económicos, Cuba bajo Castro ha pasado del cuarto lugar en Latinoamérica a uno de los últimos en Consumo per capita de calorías. Otro tanto pudiera decirse en cuanto a teléfonos, automóviles, refrigeradores y televisores, en los que Cuba marchaba no solo entre los primeros de su entorno geográfico, sino del mundo. De igual manera la producción de azúcar, de café, de carnes, de arroz, etc. se halla hoy al nivel de principios de siglo, debido a la estentórea ineficacia del comunismo y de Castro. Y todo esto a pesar de que Cuba recibió hasta la calda de la URSS cinco veces mas recursos que todos los que recibiera Europa Occidental con el Plan Marshall después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial.
         Ciertamente Cuba no era una sociedad perfecta ni mucho menos antes de Castro. Aparte de que en las cosas humanas todo es mejorable, ¿qué país lo ha sido en tan solo 56 años de vida independiente? Problemas tenia, variados y complejos, y los iba enfrentando con creciente éxito. Hoy es un infierno, es la incapacidad, la destrucción sin paliativos. Reivindicamos, pues, lo que supimos hacer bien los cubanos en la República, al tiempo que rechazamos y tenemos en cuenta sus errores. Reivindicamos su balance positivo (Maimónides). Mucho hemos perdido con la destrucción llevada a cabo por el castrato, su balance desastrosamente negativo (Maimónides). Terminar con esa destrucción es un deber sagrado que nos permitirá llevar a cabo la reconstrucción nacional de Cuba, que resurgirá como el Ave Fénix, de sus propias cenizas.

NUESTRAS PROPUESTAS
PROYECTO DE PROGRAMA

         En el periodo inmediatamente posterior a la liberación, es decir en el periodo que se ha dado en llamar de transición, el Gobierno Provisional que se instaure deberá inexcusablemente cumplir con las siguientes condiciones:

1 -Amnistía para todos los presos políticos y de pensamiento, legalización de todos los partidos políticos, sindicatos obreros y la prensa, así como libertad de viaje y movimiento.
2 -Disolución de todos los órganos represivos y paramilitares de la Dictadura y establecimiento de normas de conducta que propicien y garanticen la profesionalidad, dignidad y neutralidad política de las Fuerzas Armadas.
3 -Convocatoria de elecciones, en un plazo razonable, para un Congreso Constituyente, que tendrá, unida a su función redactora de una nueva Constitución, las facultades legislativas y de fiscalización del Ejecutivo. Y elecciones generales después, desde municipales a presidenciales, incluyendo el nuevo Congreso.

         El Tribunal Electoral que se constituya deberá garantizar la limpieza y transparencia de los procesos de elecciones, incluyendo la imparcialidad, la distribución equitativa de los espacios televisivos y de radio, así como facilidades en la prensa escrita para todos los participantes en el proceso eleccionario. Asimismo el Tribunal Electoral velara por la total transparencia y fiscalización de las ayudas que se reciban por todos los partidos políticos que se organicen. Estas ayudas deben ser, en todo caso, de conocimiento público.

         Entre los perfeccionamientos y mejoras que proponemos para la Segunda República, creemos necesario que se establezca por los constituyentistas un periodo presidencial de cinco años, así como la prohibición constitucional de la reelección del Primer Mandatario. De igual manera, entendemos que el Presidente de la República debe ser, no tan solo de jure sino también de facto, el “Poder moderador y de Solidaridad Nacional”, y para ello debe señalarse la obligatoriedad constitucional de que renuncie como miembro de cualquier Partido político y a todo cargo partidario después de ser elegido Primer Magistrado y antes de tomar posesión de su alto cargo.

         También proponemos fortalecer los gobiernos provinciales y municipales, en aras de una sana descentralización del poder, que lo acerque a los ciudadanos.

LA PROPIEDAD PRIVADA. LA POLÍTICA ECONÓMICA.
EL BANCO NACIONAL

         Para La Rosa Blanca el tema de la propiedad privada es un tema no solo importante sino de principios, por cuanto de lo que se trata es de la base misma del proceso de reconstrucción y desarrollo económico de nuestra Patria, y únicamente debe enfocarse a través del principio de respetar y potenciar los valores democráticos y de libertad en el establecimiento de la nueva República cubana como un Estado de Derecho. La historia de la humanidad nos muestra que sin el mas irrestricto respeto a la propiedad privada no hay ni libertad, ni bienestar ni progreso en la sociedad. Partiendo de que este principio es inviolable -y así deberá ser recogido en la Constitución- la Nueva República deberá solucionar las múltiples demandas o reclamos que justamente presentarán aquellas personas físicas y/o jurídicas que hayan sido afectadas por las expropiaciones -los robos- del castrismo. Al respecto proponemos la creación de una Oficina con tiempo limitado de duración, o sea, Ad Hoc, que se encargará del estudio y tramitación, caso por caso, de tales reclamos. Ha de tenerse en cuenta la justa reparación de los derechos dañados sin descuidar el interés de la nación y los ciudadanos, dentro de las posibilidades y recursos que existan. En este sentido se podrán expedir bonos del Estado u otras vías que la ley determinará en su momento.

A) El problema de la propiedad de las viviendas.

         La Rosa Blanca se opone radicalmente a cualquier tipo de desalojo. Los legítimos dueños que así lo demuestren serán indemnizados y los actuales residentes no podrán ser desalojados de las viviendas que habitan. Se respetara el status que posean, es decir, si tienen titulo de propiedad o contrato de arrendamiento. Los arrendatarios continuarán abonando la renta hasta que alcancen el monto tasado de la propiedad de la vivienda y se conviertan en propietarios. Un plan de viviendas sociales deberá implementarse como una prioridad, a los efectos de conseguir una vivienda digna en propiedad para cada familia cubana.

B) Las propiedades industriales.

         -Las personas físicas y/o jurídicas que acrediten la titularidad de cualquier industria y sus bienes inmuebles, serán restituidas en su derecho, con la responsabilidad de financiar la puesta en marcha de la actividad industrial, así como de cualquier otra actividad productiva que sea posible con base en los bienes restituidos.
         -Las industrias y otros bienes de producción o servicios que hayan sido creados durante la tiranía castrista, y que no sean o no puedan ser objeto de reclamaciones, serán llevados a concursos de privatización transparentes, de forma gradual, y una vez se constituya el primer Gobierno legítimamente elegido, con lo cual se impulsara y hará mas efectiva y competitiva su gestión, al tiempo que proveerá recursos financieros que facilitarán al Estado hacer frente a los cuantiosos gastos de la reconstrucción nacional en este primer periodo.

C) La legislación fiscal de la Segunda República será progresiva y progresista y proponemos establecer:

         Una contribución para financiar la participación voluntaria de los obreros en el accionariado, en un porcentaje a especificar, en las industrias; participación que irán pagando los obreros con una parte de sus salarios.
Una contribución para financiar la creación y mantenimiento de un Banco de Fomento de la Pequeña y Mediana Empresa, cuyos fondos serán destinados a potenciar el acceso del pueblo cubano a fuentes de financiamiento para la creación de la pequeña y mediana empresa. La Rosa Blanca propone la creación de un millón de estas empresas, lo que traducido a la realidad significa un capitalismo de todos y para el bien de todos, es decir, una sociedad de propietarios en vez de proletarios.
Igualmente proponemos la recreación del BANFAIC (Banco de Fomento Agrícola e Industrial) y del BANDES (Banco de Desarrollo Económico y Social). En el sistema fiscal progresivo y progresista se otorgarán incentivos a las personas físicas y/o jurídicas que sean contribuyentes de las dos primeras fuentes de ingreso mencionadas para el Estado en la nueva República.

         Una tercera contribución estaría destinada a la creación de una Caja única de Seguridad Social que garantizaría las pensiones y prestaciones sociales. Esto no afectaría otras formas que las personas o instituciones privadas decidan emprender al respecto.

D)- Política Económica. El Banco Nacional. Tratado Monetario. La relación especial Cuba- Estados Unidos.

         Los objetivos de la política económica y financiera de La Rosa Blanca para la Segunda República de Cuba en un Estado de Derecho, se orientarán al logro del equilibrio macro-económico para mantener, simultáneamente, la estabilidad del nivel de precios, un elevado grado de ocupación equivalente al pleno empleo, un crecimiento continuo y satisfactorio de la economía nacional y el equilibrio de la balanza de pagos. En fin, la creación de una sociedad prospera y de oportunidades para todos los cubanos.

         Al mismo tiempo, La Rosa Blanca propugna el fortalecimiento y defensa de nuestra moneda a través del Banco Nacional, que debe ser recreado en la nueva Constitución como una institución independiente del
Gobierno, aunque debe apoyar la política económica general del ejecutivo, apoyo subordinado a la propia función del Banco, que no es otra que la defensa de la moneda, el estímulo al crecimiento económico y el mantenimiento de la estabilidad del nivel de precios, para combatir toda tendencia inflacionaria.

         Al inicio de la Segunda República debe gestionarse un Tratado Monetario a los efectos de respaldar y consolidar el peso cubano, al presente sin valor alguno.

RELACIÓN ESPECIAL CUBA- USA

         Entre los objetivos importantes de la Segunda República debe estar el establecimiento de una “relación especial” con Estados Unidos, similar a la que existe entre Estados Unidos e Israel y entre Estados Unidos y el Reino
Unido. La experiencia de nuestra historia y geografía nos enseñan que un gran aliado del pueblo de Cuba ha sido el Congreso de Estados Unidos, que fue quien aprobó la Resolución Conjunta en 1898 enfatizando que, “Cuba es y de derecho deber ser libre e independiente”. El Congreso, que es la representación directa del noble pueblo americano, en aquel momento, y en otras ocasiones, ayudó a nuestra independencia cuando poderosos factores anexionistas que quisieron apoderarse de Cuba se movilizaron dentro del país. Y experiencias muy tristes hemos padecido como, por ejemplo, durante el periodo de la preparación de la invasión de Bahía de Cochinos (donde, por cierto, La Rosa Blanca fue descalificada y vetada, impidiéndose su participación) cuando, como es sabido, los lideres cubanos de aquel movimiento, sin duda patriotas, tuvieron que padecer traiciones y que sus contactos con autoridades norteamericanas fueran con simples agentes de la Agencia Central de Inteligencia, que inclusive muchas veces utilizaban nombres ficticios.

         Por otro lado, no debemos perder de vista para evitar males similares, que durante toda nuestra historia Republicana (1902-1958) lobistas y otros factores de los poderes económicos norteamericanos se inmiscuían constantemente en los asuntos internos de nuestra patria y perturbaron la labor de nuestros gobiernos cuando afectaban los intereses de esos sectores económicos y sus lobistas (Ver la obra del economista boliviano Julio Alvarado que colaboró con la República y también con la tiranía comunista, La Aventura Cubana).

         La Rosa Blanca propone que la relación especial entre nuestra patria y Estados Unidos se establezca de manera estrecha y fluida asentada en las instituciones, principalmente entre los Congresos de ambos países y sus
Jefes de Estado.

         De igual forma proponemos que, una vez Cuba sea libre, se produzca la inmediata devolución de la Base Naval de Guantánamo.

POLÍTICA AGRARIA

         Para expresar en una apretada síntesis las ideas fundamentales de la Rosa Blanca sobre la política agraria en la Cuba libre, nos basaremos principalmente en las propuestas planteadas por Rafael Diaz-Balart en su libro “Derecho Agrario y Política Agraria”, tesis doctoral presentada en la Universidad Complutense de Madrid, y premiada y publicada por el Instituto de Cultura Hispánica (hoy Instituto de Cooperación Iberoamericano).

1 -Presencia personal y cultivo directo -en lo posible- de la tierra por el propietario, y énfasis en la función social de la propiedad, viabilizándole su aplicación al Estado mediante pago de expropiaciones en sistemas coordinados en efectivo o bonos de intereses justos y específicos.
2 -Erradicación del latifundismo innecesario e improductivo, que en el caso cubano es en estos momentos estatal, y fusión de minifundios antieconómicos o concentración parcelaria, así como estimular a las explotaciones ejemplares.
3 -Fomento de la mediana propiedad agraria, jurídicamente estable y económicamente vigorosa, y, en general, propietarización del mayor numero de agricultores posible, en unidades económicas viables.
4 -Facilitación de la agricultora de grupo, especialmente sistemas cooperativos, con supresión de intermediarios, cargas innecesarias e injustas, etc.
5 -Sistemas de créditos agrícolas que faciliten el fortalecimiento y tecnificación de la pequeña y mediana propiedad, y que eviten el endeudamiento del agricultor a través de la canalización de créditos a las cooperativas de servicios.
6 -Fomento de los más altos y estables niveles de empleo, del aumento de la calidad de vida y de un sistema de fisiología económica de sociedad en las utilidades alrededor de los precios y mercados, y de la permanencia para todo agricultor que cultive la tierra a título distinto del de propietario. En este punto se tendrá en cuenta el sabio antecedente de la Ley de Coordinación azucarera.
7 -Perfeccionamiento del sistema tributario con el fin de fomentar y vigorizar esa estructura pluralista e institucional de la propiedad rural.
8 -Encauzar y resolver adecuadamente las contradicciones entre el desarrollo agrícola y el industrial, buscando su armonización.
9 -Fomentar la educación rural técnica, la orientación espiritual y la formación cultural integral, así como llevar al campo los servicios, las actividades culturales y recreativas características de las ciudades, para enriquecer la vida de la gente del campo y evitar la emigración a las ciudades.
10 -Sindicalización profesional del agricultor y promulgación de una Ley de Cooperativas, de una Ley General Agraria y de un Código Agrario, evitando, en suma, en todos los ordenes de la vida la depresión del sector rural, garantizando la más equitativa distribución de la riqueza.

LA DEFENSA DE LA SOBERANÍA y
LA SOBERANÍA DE LA DEFENSA

         La Rosa Blanca entiende que la Nueva Cuba debe asegurar la defensa de su soberanía al igual que garantizar la soberanía de su defensa. Es por ello que, sin caer en la hipertrofia militar propugnada por la tiranía castrista en su demencial política de agresión internacional, la Cuba libre deberá poseer unas Fuerzas Armadas profesionales y operativas, tecnológicamente avanzadas, respetuosas del sistema democrático y garantes de la integridad de nuestro territorio, sobre todo preparadas para enfrentar los posibles peligros del terrorismo y del narcotráfico internacional. La base de nuestras Fuerzas Armadas ha de descansar en su superioridad tecnológica, base a su vez de la industrialización de tecnología punta que propugnamos (incentivos fiscales y de toda índole posible para la instalación y desarrollo de industrias de este tipo y fomento y respaldo especial a la investigación y desarrollo tecnológicos).

         Asimismo, somos contrarios al Servicio Militar Obligatorio, ya que creemos que la educación de nuestras jóvenes generaciones ha de ser tarea de la familia y de la escuela, no de los cuarteles.

CIUDADANÍA y DISCRIMINACIÓN

         Pueden existir pocos peligros mayores para la paz social, base de la estabilidad de la República y de su progreso, que cualquier debilidad, por pequeña que parezca, de la integración fraternal, sólida y permanente de todos los elementos que históricamente han conformado nuestra identidad nacional. La Rosa Blanca entiende que debemos sentimos orgullosos de nuestra condición de nación y cultura mestizas.

         “Dígase cubano y se ha dicho todo”, nos enseñó el Apóstol de Dos Ríos. La prohibición de toda discriminación que establecía la Constitución de 1940, deberá complementarse en una concepción positiva en la Segunda República. Así la nueva Constitución prohibirá toda discriminación, especialmente por el color de la piel u origen étnico, y también por motivos de sexo, convicciones políticas o religiosas o cualquier otra que lastime la innata dignidad del ser humano. La ley hará punible, con severidad, cualquier violación de este precepto. En este aspecto y de manera especial propugnamos que en la Constitución y en las leyes se propicie y haga efectiva la total y verdadera igualdad de la mujer en la sociedad. De hecho y de derecho.

         Por otra parte, La Rosa Blanca entiende que deberá reconocerse en todos sus derechos como ciudadanos cubanos a todos aquellos nacionales que se han visto obligados por la opresión a abandonar el país, incluyendo a sus descendientes hasta la primera generación que manifiesten su voluntad de ser cubanos y de integrarse a la nación, continuando así la tradición constitucional de la Cuba democrática, desde la Constitución pre-Republicana de La Yaya.

ESTADO LAICO

         La Rosa Blanca defiende la condición de Estado Laico para la Nueva República, no solo porque es la practica que se ha hecho común dentro del mundo occidental, al cual pertenecemos, sino porque es la que aconseja nuestra historia nacional y nuestras realidades. A este respecto propugnamos la independencia y el más absoluto respeto a todas las religiones y practicas religiosas y filosóficas que existen en nuestro pueblo. La religión católica, las religiones sincréticas afrocubanas y otras denominaciones cristianas y no cristianas conforman el amplio abanico de creencias de nuestro pueblo y todas gozaran de idéntico respeto e igualdad dentro del Estado.

         También nos referimos en este aspecto a las instituciones fraternales que, como la masonería, han tenido una destacada presencia en nuestra historia y que, incluso, han logrado sobrevivir con cierta independencia dentro del Estado Totalitario.

EDUCACIÓN, SALUBRIDAD, ASISTENCIA SOCIAL

         La educación es la base para el avance y la solidez de una sociedad moderna, sana y próspera, y debe tender a la defensa de los valores de la democracia y la libertad, de la patria y de la familia, que es la célula más importante de la sociedad. El Estado asegurara la educación gratuita incluyendo la segunda enseñanza y garantizará que ningún cubano con capacidades para ello se quedará sin educación universitaria y superior por falta de recursos económicos. Igualmente se garantizará el desenvolvimiento de la educación privada dentro de los mismos valores antes señalados y en consonancia con nuestras mejores tradiciones patrióticas, cívicas y éticas. Se fomentará la investigación a todos los niveles.

         El acceso a los servicios de salud y a la asistencia hospitalaria se asegurara por parte del Estado, sin exclusión de la participación privada, como un derecho de la ciudadanía. Se estimulará el rescate de la experiencia cubana de las clínicas mutualistas que tan óptimamente funcionaron en la Primera República.

         La seguridad social ha de ser también un sagrado derecho de cada cubano, garantizado por el Estado como complemento, en su caso, del derecho al trabajo, en la filosofía del pleno empleo y de toda otra actividad productiva.

         El fomento del deporte, el sano esparcimiento, el ocio y la cultura serán potenciados por el Estado, pero en ningún caso tutelados como ha ocurrido en la tiranía castrista. En todas estas esferas de la vida social el Estado favorecerá y coadyuvará al desarrollo y la acción de la sociedad civil.

         La Rosa Blanca entiende que deberán crearse entidades estatales encargadas de la recuperación de la memoria y la verdad históricas, protección del patrimonio nacional por un lado, y por otro de la protección del medio ambiente, de su flora y su fauna, y la restauración y rectificación del cuantioso daño ecológico que el desgobierno totalitario ha causado al país.

EL CONSEJO ECONÓMICO-SOCIAL

         Proponemos la creación de un Consejo Económico-Social, entidad autónoma asesora del Gobierno, que contará con la participación en el mismo, de las organizaciones sindicales y empresariales y de otros agentes sociales. Dicho Consejo será el supremo organismo para consensuar las políticas económicas de la nación, y todo lo concerniente al desarrollo de las actividades productivas, con la finalidad de conseguir la mayor armonía de los agentes sociales en el desarrollo e incremento de las PYMEs (Pequeñas y Medianas Empresas) en cuyo seno todos los cubanos han de perseguir como objetivo prioritario de la nación sus participaciones en los bienes nacionales, cuyo instrumento idóneo deberá ser la Bolsa Nacional de Valores. De esta manera, no solo estaremos promoviendo la participación popular en la gestión empresarial, contraria a la “gigantomanía” característica de los Estados Totalitarios, sino cumpliendo el precepto martiano que indica que una sociedad de pequeños propietarios será siempre feliz y libre.

CONSIDERACIONES FINALES
EL CUBANISMO

         La Rosa Blanca rechaza las etiquetas euro-céntricas de derecha e izquierda. Deseamos que se nos juzgue por nuestras ideas, nuestras propuestas y nuestra conducta. No estamos vinculados a ninguna organización internacional de ideas foráneas, lo que no significa que las rechacemos absolutamente como referencia. Ni comunismo, ni fascismo, ni socialismo, ni liberalismo, nuestra filosofía tiene sus raíces en las entrañas de nuestro pueblo, de nuestras tradiciones, nuestras circunstancias, nuestra historia y los anhelos, necesidades y esperanzas de la patria, de nuestro pueblo, sin caer tampoco en un chovinismo sin sentido. Es la filosofía de nuestros próceres desde Félix Varela, José de la Luz y Caballero, Ignacio Agramonte, Céspedes, García, Aguilera, Moncada, Maceo, Martí y Masó. Esta filosofía tiene un nombre: CUBANISMO.

PODER POLÍTICO Y PODER ECONÓMICO

         La primera República cubana (1902-1958) nació castrada a partir del Tratado de Paris de 1898 entre Estados Unidos y España, donde se impidió a los cubanos participar, ni siquiera como observadores. Las propiedades de los patriotas cubanos independentistas que fueron confiscadas a partir de 1868 nunca fueron restituidas a ellos ni a sus herederos. Por ello el poder económico en la República permaneció en manos de los españoles, con acceso igualmente privilegiado para los inversionistas de Estados Unidos, ya que los cubanos estaban descapitalizados, con la excepción de los cubanos autonomistas, cuyos bienes nunca fueron confiscados. Los patriotas mambises, que lo habían dado todo durante las guerras de independencia, se encontraron sin un solo centavo. Por ejemplo, el glorioso General Quintín Banderas recibió una oferta del primer Gobierno de la República, la cual rechazó: ser nombrado barrendero de las calles de la capital.

         Integristas españoles, los que alimentaban el anexionismo a Estados Unidos y sectores autonomistas comenzaron una sórdida campaña contra los políticos y la política, única vía que podían utilizar y utilizaban los independentistas para comenzar a integrarse a la nación por cuya libertad tanto habían peleado.

         La Rosa Blanca desea que en la Nueva República el poder económico nunca pueda controlar directa ni indirectamente al poder político, que es el instrumento fundamental de la democracia. Como es obvio, no puede haber democracia sin política, ni política sin políticos. Las campañas contra la política y los políticos tienden a tener inspiración totalitaria.

EL PLURALISMO, RESPONSABILIDAD POLÍTICA Y RESPONSABILIDAD PENAL

         Las experiencias de la transición democrática en España y en los países europeos del antiguo bloque soviético, han demostrado que, inclusive, los partidos comunistas, si aceptan el Estado de Derecho y el pluralismo, pueden integrarse en las nuevas situaciones de libertad en sus naciones.

         El partido comunista cubano tiene graves responsabilidades políticas por su respaldo durante décadas a la oprobiosa tiranía de Castro. Esas responsabilidades deberán ser juzgadas por el pueblo de Cuba en las urnas electorales. Otra cosa es la responsabilidad penal que se derive de las acciones delictivas de algunos de sus miembros contra la dignidad y los derechos humanos de cualquier ciudadano; eso si pueden y deben juzgarlo los tribunales de justicia; insistimos, dentro de un estricto Estado de Derecho y con todas las garantías procesales de la democracia.

         La Rosa Blanca entiende que los legisladores y constituyentistas en su caso, han de tutelar conductas y nunca el pensamiento ni la militancia de los ciudadanos. Deseamos una Cuba sin perseguidores ni perseguidos, sin vencedores ni vencidos, sin vetos ni discriminaciones, sin odios ni rencores.

LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y LAS GENERACIONES

         Función fundamental de los partidos políticos en todo sistema democrático, como es sabido, es la presentación al pueblo de su programa, sus ideas y proyecciones, sus propuestas y sus anhelos y esperanzas para el logro del progreso y la estabilidad de la nación. Aspirar al poder por medios legítimos para implementar esas ideas y programa que mejoren la vida del pueblo, es no solamente un derecho, sino un deber. Paralelamente, es también función primordial de todo partido democrático, la preparación y el entrenamiento de nuevos lideres para asegurar el sano relevo periódico de los liderazgos en el partido y, consecuentemente, en la nación. Aspiramos a que nuestra Segunda República sea una República de instituciones y no de personalismos, por eso hemos incluido en este Programa la propuesta del término presidencial de 5 años y la prohibición definitiva de reelección. La historia de nuestra patria y de América Latina esta llena de lamentables ejemplos de protagonismo personalistas con absurdas pretensiones de eternidad. Los cementerios están llenos de personas “indispensables”. Lo que no debe confundirse con actitudes absurdas de vetos y discriminaciones por razones de edad, odiosas como toda discriminación, igual que por razón de sexo, raza, creencias e ideas. La nación necesita el esfuerzo de todos sus hijos y debe aprovechar los ricos aportes de todos, que se deben utilizar y complementar en distintas actividades y sectores de la vida nacional.

         Este Proyecto de Programa está, como es obvio, sujeto a futuros enriquecimientos y precisiones, y se halla abierto a las observaciones y sugerencias de nuestros militantes y simpatizantes. Obviamente será sometido a la aprobación de la Asamblea Nacional del Partido una vez que la libertad reine en Cuba.

         La estructura del Partido se definirá en toda su magnitud en el primer momento que nos sea posible, ajustándonos a las leyes que regirán esta materia, con la participación de nuestros militantes que están y estarán dentro de Cuba, quienes serán los encargados de rectificar o ratificar a sus representantes y estructura.

HACIA LA LIBERTAD, LA DEMOCRACIA, LA FRATERNIDAD y EL PROGRESO DE LA PATRIA CUBANA.

 
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